Qué se publicó y cuál es el calendario.
El Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, publicado en el BOE el 3 de diciembre, modificó los plazos de adaptación de los sistemas informáticos de facturación. La nota informativa de la AEAT recoge las fechas de referencia: antes del 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades incluidos en el ámbito y antes del 1 de julio de 2027 para el resto de obligados del artículo 3.1.
La modificación se refiere al calendario de adaptación de los SIF. No significa que todas las empresas deban aplicar automáticamente la misma fecha ni que desaparezca la necesidad de revisar las exclusiones. Tampoco convierte el calendario de factura electrónica B2B en el mismo calendario.
BOE: Real Decreto-ley 15/2025 ↗
AEAT: nota sobre la ampliación del plazo ↗
Por qué sigue siendo relevante para la planificación.
Este análisis se publica el 25 de septiembre de 2026 sobre una medida aprobada en diciembre de 2025. No se presenta como un nuevo aplazamiento. Su utilidad está en traducir el calendario ya publicado en decisiones de organización para quienes todavía preparan su adaptación.
La fecha legal es un límite de referencia, no un plan de implantación. Para llegar con el proceso preparado, una empresa debe revisar su situación, el programa que utiliza y las tareas que necesita completar. Comprar una licencia y tener el equipo listo para trabajar no son necesariamente el mismo hito.
Primer paso: comprobar el punto de partida.
Identifica qué aplicaciones pueden emitir facturas y quién las utiliza. En algunos negocios hay un programa principal, una herramienta de tienda online y documentos preparados fuera del circuito habitual. Un inventario evita que la adaptación se centre en una sola pantalla mientras otra parte del proceso queda sin revisar.
Después, confirma con la asesoría qué ámbito y fecha corresponden. Registra la conclusión y quién la ha revisado. Esto ayuda a que las decisiones posteriores se apoyen en el caso de la empresa y no en un calendario genérico recibido por correo.
Segundo paso: convertir la adaptación en tareas.
Pregunta al proveedor por la versión utilizada, la documentación y el alcance de la configuración. Si vas a cambiar de programa, añade la exportación de datos, la conservación del histórico y una prueba de operaciones. Asigna una persona responsable a cada tarea.
Reserva tiempo para resolver diferencias. Un archivo que no se importa, un concepto que necesita revisión o una persona que no sabe interpretar un estado pueden retrasar la puesta en marcha aunque el software ya esté disponible. El margen de trabajo sirve para detectar esos puntos antes de que afecten al día a día.
Qué no conviene deducir de un aplazamiento.
Un cambio de plazo no demuestra que cualquier programa antiguo vaya a resolver las necesidades futuras. Tampoco indica que una migración deba hacerse deprisa o que todo el histórico tenga que reemitirse. Son decisiones diferentes que necesitan información sobre el sistema y el negocio.
Evita usar el calendario como argumento de compra sin revisar el producto. Pide una demostración y concreta las condiciones de contratación. Si el proveedor propone una migración, solicita qué datos incluye, cómo se validan y qué queda fuera.
Qué puedes dejar resuelto esta semana.
Reúne la identificación del programa, la lista de personas que facturan y una muestra ficticia de tus operaciones habituales. Agenda una revisión del ámbito con tu asesoría y una consulta técnica con el proveedor. Con ese material, podrás distinguir si necesitas actualizar, configurar o cambiar de solución.
El objetivo práctico es reducir las decisiones pendientes. Comprueba las fuentes oficiales cuando actualices el plan, especialmente si recibes una comunicación que anuncie nuevas fechas. Conserva la referencia consultada para saber sobre qué información se tomó cada decisión.